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La Congregación Religiosa Htas de la Anunciación

Es un don que el  Espíritu del Señor concedió a la Iglesia por medio de la Beata Madre María Berenice (María Ana Julia Duque Hencker). Es un Instituto religioso con aprobación pontificia.

El patrimonio Espiritual de la Anunciación, vivido y trasmitido por la Beata Madre María Berenice, proviene de su profunda experiencia Eucarística, del amor providente de Dios Uno y Trino y del Si de María en la Anunciación. 

El nombre de Htas de la Anunciación, consigna de servicio y testimonio, expresado en la vivencia de fe caridad, humildad, generosidad, docilidad y sacrificio debe caracterizar nuestra vida y nuestra misión evangelizadora sin distinción de razas, ni condición social, en compromiso de comunión eclesial para la construcción del Reino.

La Congregación de las Hermanitas de la Anunciación, es una fundación de origen colombiano, nace en la ciudad de Medellín.

La Beata Madre María Berenice, siente la necesidad de dar respuesta a los problemas sociales de la época, que para ella, eran gravísimos al constatar dos situaciones fundamentales en la Iglesia y en sociedad: 

  1. Las jóvenes que querían responder al llamado del Señor y por ser de condición humilde, no eran admitidas en los Institutos religiosos.
  2. Ante la pérdida de los valores esenciales en el entorno familiar, siente la necesidad de acompañar, formar y educar a los niños, jóvenes y a la misma familia.
 

 

La fundación surge en los momentos de oración y es el Corazón de Jesús quien la llama íntimamente a algo que ella no podía determinar, la BEata Madre María Berenice lo relata así: Me encuentra en oración, en la Capilla, frente al nicho del Sagrado Corazón, como suelo hacerlo cada noche, al ir a despedirme de Él, cuando me dice “Te lo pido todo”.

Cuando Dios quiere emprender una obra y desea que surja una comunidad religiosa, generalmente regala un momento especial para el fundador, un instante o período de gracia donde comprende con certeza que Dios le envía a realizar una misión en su nombre.
 

 

El Señor explícitamente es quien pide a la Beata Madre María Berenice, sacar adelante una obra, ella nunca pensó en fundar una Comunidad; su único pensamiento y deseo es amar con locura a Dios y hacerlo amar de todas las personas. 

El lenguaje de Dios es infinito y nunca alcanzamos a captar en plenitud. Dios siempre será mucho más de lo que podamos captar de Él. La Beata Madre María Berenice se sobrecoge ante esta manifestación del Señor; temblorosa y asombrada calla y adora… 

Como María ha comprendido que si es voluntad de Dios todo se hará, por eso como la Virgen, más que con los labios con su mismo corazón pronuncia desde el fondo de su ser esas palabras que repetirá tantas veces a lo largo de su vida: “Hágase en mí según tu palabra”.

 

Fin específico:

La gloria de Dios mediante la vivencia de los Consejos Evangélicos de Pobreza, Castidad y Obediencia y contribuir al crecimiento espiritual de nuestros hermanos, por medio de la Evangelización, promoción social y educación de la niñez y la juventud, alfabetización, pastoral familiar parroquial, de la salud y misiones.

Insertas y encarnadas en los diversos campos de apostolado, atentas a los signos de los tiempos, respondemos a las necesidades de la Iglesia y del mundo; la dimensión apostólica- Misionera se expresa:

Pastoral educativa: servicio a la niñez, juventud y familia, a través de guarderías, preescolares, escuelas, colegios, internados, talleres artesanales, pastoral social.

Pastoral de la salud: Centros de Salud.

Pastoral Eclesial: Liturgia, catequesis pre-sacramental y sacramental, ministras de los enfermos y comunión, formación de catequistas y animadores de comunidades.

Formación de grupos apostólicos: Infancia misionera, Legión de María, Grupos Juveniles, Laicos y Anunciatos.

Misión: misión ad-gentes, misiones populares, misión en tiempos fuertes de la liturgia.

¿Donde estamos?

Presencia en el mundo

ESCUDO: Inspiración de Madre María Berenice, representa el Misterio de la Anunciación, El Espíritu en forma de paloma despide los rayos de sus dones; la Hostia símbolo del Verbo Encarnado sobre la azucena, figura de María, incrustada en la corona de espinas que representa el cuarto voto de HOSTIA, de Amor y Reparación.

BANDERA: Los colores amarillo, blanco y azul traducen nuestra espiritualidad Eucarística y Mariana y la fidelidad de la Anunciación a la Iglesia.